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En
el rostro de un niño
En el rostro de un niño se dan cita las ternuras del cielo y las
bellezas de la tierra. La luz de inocencia lo baña y la sonrisa de un
ángel lo adorna, es semejante a la superficie plácida y cristalina del
agua de un estanque, que refleja la luz suave de la luna y el rocío
plateado de las estrellas. No importa que este sucia la carita del niño,
en ella siempre se podrá adivinar la pureza de su alma tierna.
En los ojos de un niño no se asoma la sombra fea de la envidia, ni en
sus mejillas se divisa el rubor de la venganza. No hay en él amarguras
de la vida, las desiluciones de la existencia.
Cuando sonríe estalla una bomba de encanto que envuelve a todos los que
lo rodean, cuando llora los que están cerca se sienten conmovidos.
Tú hombre que maquinas el mal, tu mujer que incubas el odio , detén tus
pasos y fija tu mirada en el rostro de niño. Contempla su inocencia,
admira su debilidad. Si te sonríe... sonríele tú, si te hace muecas de
cariño, acariciale tú. Los niños son flores en el jardín de la vida, no
dejes que se marchiten.
Todos los niños son bellos, el de piel blanca con sus ojos azules como
el negrito que el sol lo besó mucho, como el de piel morena porque sus
padres asi lo quisieron, o el de color amarillo porque su madre lo
envolvió en el velo pálido del atardecer.
El niño es niño en el norte, en el sur, en el este y el oeste. Ora
meciendose en una cuna dorada, o gateando inocente sobre el piso desnudo
de la choza rustica.
Mientras haya niños en el mundo la esperanza será un sol sin ocaso.
¿Te sientes triste? ¿Crees que la vida no tiene sentido alguno? Mira el
rostro de un niño después todo te será distinto.
Enviado por Judith
juridico@granma.copextel.com.cu
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