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NO PUDIMOS
No pudimos ver el atardecer
ni tampoco un amanecer,
pero juntos vivenciamos
el amor del verdadero ser.
El dolor de una despedida
después del encuentro aquel
utopía de la vida,
realidad milenaria, embrujo de magia
unión verdadera de hombre y mujer
simbiosis despareja, pensando tal vez,
que amarnos como lo hicimos,
iba a ser posible lo que no fue.
Saber el uno del otro, la tristeza,
los recuerdos, la dulzura de los besos,
el abrazo eterno, sentimiento de mujer.
Nubarrones que el viento trajo,
instalándose en nuestro ser....
Sin saber por qué,
hicieron que en noches de insomnio,
un rayo de luz se dejará ver
y el adiós se gue gestando, con angustia,
que no se podrá entender.
Brenda Ericsson
ananka@itc.com.ar
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