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Almacen de la Vida
Despiertate Vida.... despiertate que vamos a vivir !!!


 

 



El Terreno Baldio


Mi hermano era muy haragán. Mi padre, que habia tratado inultilmente de corregirlo, le ordenó un día que fuera a un terreno baldío cercano a nuestra casa y tomara nota de lo que hubiera alli, si no lo hacia, perderia el almuerzo de ese dia.

Al regreso, mi hermano había anotado: "Clavos, papeles, latas, tapones, vidrios, alambres, botones, botellas, etc..."

-¿Sirven para algo esas cosas? -le preguntó mi padre.

-No, -respondió mi hermano- son cosas inútiles, sucias y rotas.

-¿Y en los otros terrenos del barrio, qué hay?

-Casas y jardines.

-¿Por qué se han acumulado en ese terreno tantas cosas inútiles? -insistió mi padre.

-Porque esta vacío -explico mi hermano.

A lo cual agregó en el acto mi padre:

-Porque no se aprovecha para nada, se ha convertido en un depósito de basura. Tu vida ha sido hasta hoy, igual a ese terreno. NO la aprovechas para nada y se está llenando de cosas inservibles. Una vida ociosa, como un terreno baldio, recoge todo lo malo. En el hombre trabajador no hay lugar para los vicios, las tonterías y las maldades.

Mi hermano comprendió muy bien esa lección, y fue desde entonces un muchacho laborioso, que aprovechó muy bien su tiempo.

Héctor Ferraro

La vida nos conduce por extraños sinuosos senderos. En el largo y a veces corto trayecto por el que vamos, nos encontramos con hechos que nos dejan una enseñanza, un sabor de alegria, y tambien de alguna tristeza. Mirando el vacío descubrimos que somos el producto de nuestros actos. Por cada paso, por cada vivencia incorporada a nuestra alma recogemos un poco de fuerza y poder, nos erigimos en la tierra sobre la base de una capacidad innata y otra adquirida. La capacidad innata es aquella que viene con nuestros genes y la adquirida en gran medida se manifiesta gracias a las enseñanzas de nuestros padres. Esos seres cuestionados, que crecieron con el siglo y nos acompañan buena parte de nuestras vidas, esos seres a los que les debemos tanto... y a los que tantas veces nos hemos olvidado de decirles: gracias, porque nos enseñaron el valor de las cosas, tanto materiales como espirituales. A su vez, lo mismo haremos con nuestros hijos o con aquellas personas mas pequeñitas que Dios nos ha puesto en el camino para cuidarlos, educarlos y amarlos. Porque detrás de todo está la búsqueda trascendental del camino hacia la eternidad y solo la encontramos cuando descubrimos el latido del amor en las cosas simples y queridas que pasan por nuestras vidas, a las que, algun dia, ya no las veremos más.

© Miguel Ángel Arcel


 

El Arcón de los Recuerdos

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