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Ser lo que uno
es
Uno es lo que es y no se es en base a lo que se desea, sino a costa
del permiso social que nos deja ser lo que deseamos ser. Para ser lo
que deseamos ser debemos antes luchar contra aquello que nos limita
y nos moldea aún antes de nacer, y eso es el sistema en el que
nacemos.
Uno es lo que uno cree que es, pero nunca es la verdad. ¿Por qué?
Porque todos estamos predeterminados antes del nacimiento. Antes de
nacer, una criatura ya tiene asignado un lugar en el mundo. Si se
conoce su sexo ya se sabe cuál será el nombre que portará. Él no lo
eligió, se lo pusieron sus padres al momento de llegar al mundo. De
esta manera tambien están determinando la función y el rol que podrá
desempeñar en el futuro. Se sabe de antemano qué hará y como debería
hacerlo. Se invierte en el futuro ser humano todo el potencial del
que es capaz un mayor para hacer fructificar en el tiempo todas sus
expectativas. Y aún cuando se le provea de la mayor libertad para
elegir y ser lo que quiera ser en el mundo, nunca será libre
verdaderamente porque siempre estará condicionado por los límites y
carriles en los que la sociedad le permite y en la que desempeña su
función como objeto y no como sujeto.
De acuerdo a la posición social, que está determinada por la
cantidad de dinero que hayan logrado sus padres, el sistema le
permitirá hacer o deshacer en su vida. Podrá tener a su disposición
distintos modelos para elegir pero nunca más allá de lo posible a su
condición. Él creerá que es libre, pero en realidad lo que tiene es
libertad para elegir "dentro de sus posibilidades" la gama de
opciones que el sistema ofrece. Si una persona es pobre, podrá optar
por comprar un elemento que esté a su alcance de acuerdo a su
capacidad adquisitiva, en todo caso puede acceder a algo parecido a
aquello que poseen quienes tienen más, pero será o de menor calidad,
o de menor valor en cuanto a su reventa.
El sistema es el que determina a qué colegio irá, en qué barrio
vivirá, qué casa tendrá, cuántos viajes podrá hacer y hasta donde
podrá descansar en vacaciones de acuerdo a la posibilidad de
respuesta que un sujeto pueda dar ante el sistema y la respuesta
siempre es medida en dinero o en todo caso a la capacidad de generar
el dinero.
Por lo tanto, uno no es lo que es, sino lo que se cree que es, y si
se lo cree es porque antes tuvo que asimilar al sistema en el que
nació como propio, o sea que el mismo sistema le hace creer que todo
lo que haga es una acción subjetiva o propia, individual y personal,
lo hace responsable de sus actos a partir de determinada edad, que
generalmente en todos los países es la edad en la que puede aportar
al sistema productivo su capacidad de trabajo. Se le otorgan todos
los medios disponibles y de acuerdo a su posición para que se
desempeñe dentro de la sociedad de la manera esperada. Le hace creer
que es "libre y socialmente responsable", que sus actividades son
subjetivas, pero en el aspecto jurídico del tema, para la sociedad
tan solo es un objeto, no un sujeto, forma parte de las estadísticas
y será tomado como un componente social.
Si algo se sale de lugar, si se comporta de manera inesperada, si no
cumple con las expectativas del sistema, automáticamente se le
asigna un espacio que generalmente está en los límites de la
sociedad, y si no puede reintegrarse a la misma, sea por propia
voluntad o porque no aporta nada al sistema, queda fuera del
entramado social, queda marginado.
Por eso cuando decimos que para que alguien pueda hacer o ser en su
vida hay que ayudarlo. Ese es el aspecto más humanístico, de ayudar
a otros para fluir con la corriente dominante de la cultura, porque
cuando solo se piensa en uno mismo se cae en la indiferencia y en el
error que finalmente tambien pagará en su futuro, puesto que ese
mismo pensamiento egoísta es el que transmite a sus hijos o a los
menores con los que toma contacto en su vida diaria. Y ayudar a
fluir con la cultura no significa imponer sus propios criterios
anulando los restantes, sino por el contrario saber integrarlos
creando así algo más rico, más amplio y más hermoso.
Los chicos crecen.... todo cambia.... tambien los más pequeños,
algún día serán grandes. Esto es válido tanto para los niños como
para el conjunto de naciones. Sabemos que existen países chicos y
paises grandes, naciones poderosas y naciones no tan poderosas, pero
la historia pondrá a unos en un lugar en cierto momento y a otros en
otro lugar en otros momentos. Por eso aquello que estuvo arriba,
bien puede estar muy abajo en el futuro, y aquello que se pisa por
desconsideración y soberbia, algún día puede ser la cabeza dominante
de una cultura entera. Todo cambia porque justamente uno cree ser lo
que es y para comportarse de tal forma tiene que existir algún otro
que tambien le otorgue el crédito, sino, no podrá ser o por lo menos
no podrá convencer a nadie.
Las personas existen en tanto y en cuanto se hayan construido una
personalidad acorde al sistema en el que viven de manera aceptable,
si tienen una personalidad que no es aceptada en su ámbito, no
podrán moverse libremente dentro de la sociedad, estarán compelidas
a vivir en la marginalidad o desarrollarse paulatinamente para
conseguir posiciones dentro de la estructura social y producir leves
cambios en el devenir histórico. Y a medida que una sociedad crece y
evoluciona concientemente se van integrando grupos de sujetos que
anteriormente no eran aceptados. Cuanto más se acepten las minorías
sociales, mayor es la capacidad evolutiva de una sociedad.
La personalidad es una construcción dinámica, no existe una
personalidad rígida e inmutable sino es por una contínua repetición
de sus propias creencias a lo largo de todos sus días. Quienes
piensen que "siempre son asi" están equivocados. Porque uno es y se
comporta de acuerdo a las circunstancias sociales y subjetivas en un
momento dado. El no querer cambiar y ajustar su capacidad de
evolución a las enseñanzas y parámetros recibidos en su etapa
constructiva, o sea en la niñez, es un error. Un error que nos hace
creer que una vez que hemos crecido ya no podemos cambiar. Que
cuando se tenga determinada edad se deben padecer ciertas
enfermedades y manías, o que no se podrán hacer ciertas otras cosas
por incapacidad. ¡Un error que uno asimila como propio, pero en
realidad es el sistema que nos hace mirar en determinada dirección
porque de esa manera controla mejor el flujo humano y los
laboratorios pueden vender sus mercancías!
Todos pueden cambiar y seguir creciendo, aumentando más el brillo de
su conciencia, no es necesario creerse acabado por el solo hecho de
un límite jurídico. Se piensa en uno y se debe pensar en los demás,
cada uno sabe qué puede hacer y qué no puede hacer, pero una vez
logrado el acuerdo interior con uno mismo, se puede siempre volver a
construir una personalidad mejor, más armónica y más productiva, no
solo a nivel económico y social, sino tambien, y lo que es más
emocionante, a nivel espiritual.
© Miguel Angel Arcel
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