Si se los deja hacer, ellos sabrán comportarse pacíficamente siempre, con buen humor, buenas maneras y hasta con un aire de silenciosa ternura, pero si se los provoca, serán
todo lo contrario: mañosos, rebeldes, malhumorados con modales desmezurados e indolentes.
Saben medir las situaciones en la proporción exacta para desplegar sus dotes seductoras, si son rechazados serán caprichosos e inestables hasta que se les pase, luego ya no
pondrán más atención que la necesaria en la persona que captó su interés y hasta es posible que pasen por maleducados, pero a decir verdad ya no les importa absolutamente el qué dirán o por qué.
A veces resultan enigmáticos y místicos, pues su imaginación los lleva a quedarse en silencio por bastante tiempo para resolver alguna cuestión vital para ellos.
En algunas culturas, el jabalí, era considerado sagrado, pues era símbolo de lo trascendente, de lo terreno a lo superior, será por ello que los nacidos bajo este signo buscan
siempre la trascendencia y la transmutación en todo, tratan de encontrar la piedra filosofal que convierta lo inferior en superior.
Son metamorfósicos, buenos interlocutores, se interesan por los problemas sociales, arremeten con todo cuando tienen una idea o proyecto y nunca se quedarán estancados, siempre
tratarán de encontrar un motivo que los movilize al cambio. Si no se los cuida simplemente se van, sin importarles nada ni tener cargos de conciencia.
Son los últimos del horóscopo chino, por lo cual son los portadores del cambio y la evolución. Gracias a sus actitudes, los demás ven en sí mismos lo que solos no pueden ver.
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