|
¿Qué
te pasa?
Los
seres humanos tenemos la necesidad instalada (vaya a saber uno desde
cuando) de hablar con nuestros semejantes y decir lo que nos pasa,
agregar lo que nos pasó y de paso decir lo que nos puede pasar. En
ocasiones nos atrevemos a preguntarle a quien nos escucha, que le
pasa... pero no siempre es realmente por un interés en su pasar, por lo
general es intentar adelantarnos y conocer "eso" para que eso
no nos pase a nosotros. Debemos concluir entonces que nuestro interés no
siempre es el interés del otro ¿verdad?, pero si tomamos en cuenta que
el otro se maneja con los mismos intereses de saber el por qué,
entonces está intentando desde la misma posición en que estamos
preguntándole ¿qué le pasa?
La
vida tiene millones de matices que van desde el negro absoluto al blanco
más radiante, entre todos los colores existen posiciones en las que uno
toma lugar para irradiar desde allí algo que nos identifique, y si bien
siempre tratamos de estar en el mismo lugar en la vida, por lo general
fluctuamos según pasan los años y según pasan los sentimientos.
El
mundo no era mundo cuando éramos niños, nuestro mundo era nuestra
habitación, la cocina, el baño, el patio de juegos, más tarde se
amplió a la calle, al barrio, a la ciudad, a los amigos que poblaban
nuestras calles más conocidas, supimos que éramos de un país, que
nuestro país, estaba en un continente, que nuestro continente estaba
rodeado de mar, que el mar rodeaba toda la tierra, que la tierra era
nuestro lugar; que nuestro lugar era un globo girando alrededor de una
estrella, que nuestra estrella es una más de las que andan por el
universo, que el universo es un espacio infinito, que el infinito cabe
en nuestra mente, que nuestra mente, finalmente es nuestro mundo.
Así
pasaron los años, y descubrimos que necesitamos ser y que para ser
debemos esforzarnos en tener, y que tener no siempre nos da la
legitimidad del ser. Entre el ser y el tener nos llevamos de la mano los
unos a los otros. Unos quieren ser, mientras que otros seguros de su ser
solo quieren tener, y aquel que está seguro de lo que tiene solo quiere
dejarse ser. Pero ni el que tiene es, ni el que es realmente
tiene.
El
motivo por que lloraste ayer puede ser la sonrisa del mañana, y cuando
pase el tiempo, verás que las sonrisas de otros tiempos pueden ser el
motivo de una lágrima por lo que ya no está. Entre lo que tuviste y lo
que dejaste de tener estuvo siempre el soplo de la esperanza. La
esperanza de creernos inmortales para colorear con una paleta prestada
la ilusión de quien nos devuelve con una sonrisa una respuesta
igualitaria.
Hoy
caminaba por la calle y pasó un niño con un globo. MIré su globo
flotando en el aire sostenido por un hilo, miré el hilo, miré al niño
y éste me sonrió. Esa sonrisa es la misma que la del otro niño que en
algún lugar del mundo sonríe cuando sus padres pudieron darle algo
para alimentarse. Uno lleva un mundo de ilusión sostenido por un hilo,
el otro guarda en su interior el placer desde el hilo de los
sentimientos con los que algún día podrá inflar un mundo de
ilusiones.
Puedo
preguntarte ¿que te pasa?, pero también es importante preguntarme a mi
mismo ¿que es lo que me pasa a mi con eso que te pasa?, puede que asi
entre tu pasar y el mio, logremos juntos un nuevo camino para hacer
transitar un mundo al que sostenemos con el hilo de los sueños, de las
ilusiones y de los momentos compartidos. ¿No te parece?
©
Miguel Angel Arcel
|
|
Tooodo
es más fácil con:
|
|
¡ENVIA ESTA PAGINA A UN AMIGO!
|
|
¡Más Mensajes de la Semana!
|